sábado, 11 de enero de 2014
to believe in a day
esta cancion me encanta os la pongo y espero que os guste a mi me encanto y como direis todos es por la niña
la llegada del invierno
La Mara y el invierno
Los Tehuelches o Chonkes, contaban el tiempo por lunas y los años por guanaqueadas. Claro que para llegar a fijar los distintos tiempos, pasaron varios sistemas y formas hasta que lograron establecer el que les pareció más acertado, basándose en elementos naturales, tales como la luna, el sol y los astros.
Cuando no existían las estaciones y los animales hablaban, cuenta una abuela a los niños, que Elal convocó a todos para ponerse de acuerdo en el tiempo de duración de cada estación.
-Mis hijitos necesitan mamar durante tres lunas para poder crecer bien y ser fuertes. Dijo mamá Guanaca.
-De manera que ese tiempo debiera ser el de más sol y de mejor pasto para que las madres tengamos energía y ellos puedan valerse por sí solos.
-También pienso lo mismo. Acotó un Kaikén, estirando el cuello por encima de un Pato Barcino. -Nosotros también tenemos que criar a nuestros hijos.
-¿Desde cuándo los Kaikenes maman? Dijo el alegre Chingolito, saltando a la rama más alta del calafate, mientras atrapaba a un distraído Mosquito.
-Además, habiendo calor y agua, crecerá el pasto del que nos alimentamos y donde podremos esconder los nidos para que los Zorros y los Gatos no los vean.
-Necesitamos frío. Dijo el Zorro, sin hacer caso al Kaikén . Eso nos afirma el pelo, ya que cuando hace calor, empezamos a pelechar.
-Nos moriríamos de frío!Acotó un Pecho Colorado, trepando a una rama de moye para estar mejor ubicado.
-Haciendo una buena cueva en una barranca, no hay frío que valga! Manifestó doña Lechuza, girando la cabeza para ver si alguien la apoyaba.
-¡Eso es! Nosotros los cazadores preferimos el frío y la nieve. En la nieve se puede rastrear mejor y como las noches de invierno son tan largas, podríamos dormir mejor sin que nos moleste la luz del día. Opinó el Puma, de acuerdo a su lógica.
-Si todo el año fuera invierno, muchos nos iríamos para siempre a otros climas más cálidos. Mejor sería que todo el año fuera verano, para no tener que viajar tanto. Acotó el Flamenco que estaba parado en una pata.
-y si fuera mitad y mitad, así nosotros viviríamos más felices con el calor y dormiríamos con el frío. Propuso un Piche, con los ojos entrecerrados.
-Yo propongo, -argumentó la Codorniz-, tres lunas de frío, tres de calor y las otras seis mezcladas.
-¿Cómo mezcladas? Preguntó doña Laucha asomando su naricita entre las raíces de una mata negra achaparrada.
-Claro, después del calor ir mermando de a poco para irse acostumbrando, lo mismo después del frío. Respondió la Codorniz.
Dijo el Piche: -Me parece mucho lío, de esa manera uno no sabría donde comienza uno y donde termina el otro.
Sentenció la Mara: -Veo que el problema consiste en la duración del invierno y habiendo escuchado las propuestas me parece correcto que dure solamente «kaash keégenkon» (Tres lunas), de esa manera estaríamos todos conformes porque...
-¡No, no! ¡Qué sea todo invierno y listo! Interrumpió el Avestruz.
-¡Eso es una barbaridad! -Respondió la Mara resoplando. -¿Cómo se le ocurre que las doce lunas sean de frío? ¡Nos moriríamos escarchados!
-¡Y de hambre! Y si tenemos hambre y frío, no podríamos cantar como nos gusta. Sentenció la Calandria.
El Avestruz impertérrito agregó: -El que quiera calor que se vaya al norte y cuando se canse de disfrutar del sol, que vuelva al sur, donde hallará siempre frío.
-Me parece que la Codorniz tiene razón. Insistió la Mara. -Sería mejor para todos tener un tipo de clima para que puedan florecer las plantas, madurar los frutos, crecer los pichones y durante las tres lunas de frío, descansar en los refugios y jugar sobre la escarcha.
-¡No, no, me opongo! «Jauke ka vrr keéngenkon sheiaik» (Doce lunas de invierno) ¡Qué en el sur sea siempre invierno y en el norte siempre verano!
Entonces uno elige lo que más le guste. Acotó el Avestruz.
-Insisto en tres lunas de invierno, de manera que haya clima para todos y no tengamos que irnos para siempre del sur. Manifestó molesta la Mara.
-No sea porfiada doña Mara... ¡Doce lunas!
-¡No! ¡Tres he dicho! ¡Es lo más justo!
La discusión subía de tono, mientras los demás participantes iban tomando partido por uno o por otro según las argumentaciones de los disidentes.
El Avestruz se iba quedando sin argumento evidentemente y pretendía imponer su porfiada idea gritando su propuesta. -¡Doce lunas! ¡Doce! ¡Doce!
-¡Kaash! (¡Tres!) Decía una vez más la Mara, golpeando el suelo con su mano. -¡No puede ser de otra manera! La mayoría está de acuerdo con mi propuesta.
-¡Jauke ka vrr»» Seguía gritando el Avestruz, cada vez más afónico.
-¡KAASH! Gritó la Mara, dando fin a la discusión con la rúbrica de un manotazo al suelo y no dispuesta a continuar una reyerta sin sentido, dio media vuelta y pretendió entrar a su cueva, pero el Avestruz empecinado en seguir la discusión, la persiguió alcanzando a pisarle su hermosa colita, con tanta mala suerte, que se la arrancó.
Elal, que había escuchado en silencio todas las propuestas, reconoció la razón de la Mara y sentenció:
-Habrá cuatro estaciones de tres lunas cada una, «Shorken» (Verano), «Kápenken» (Otoño), «Sheiaik» (Invierno) y «Ariskáiken» (Primavera).
y así fue, que aunque la Mara desde entonces quedó sin cola y el Avestruz no se curará jamás de su afonía.
por ultimo dejare un video de la leyenda para cmprenderla mejor .
Los Tehuelches o Chonkes, contaban el tiempo por lunas y los años por guanaqueadas. Claro que para llegar a fijar los distintos tiempos, pasaron varios sistemas y formas hasta que lograron establecer el que les pareció más acertado, basándose en elementos naturales, tales como la luna, el sol y los astros.
Cuando no existían las estaciones y los animales hablaban, cuenta una abuela a los niños, que Elal convocó a todos para ponerse de acuerdo en el tiempo de duración de cada estación.
-Mis hijitos necesitan mamar durante tres lunas para poder crecer bien y ser fuertes. Dijo mamá Guanaca.
-De manera que ese tiempo debiera ser el de más sol y de mejor pasto para que las madres tengamos energía y ellos puedan valerse por sí solos.
-También pienso lo mismo. Acotó un Kaikén, estirando el cuello por encima de un Pato Barcino. -Nosotros también tenemos que criar a nuestros hijos.
-¿Desde cuándo los Kaikenes maman? Dijo el alegre Chingolito, saltando a la rama más alta del calafate, mientras atrapaba a un distraído Mosquito.
-Además, habiendo calor y agua, crecerá el pasto del que nos alimentamos y donde podremos esconder los nidos para que los Zorros y los Gatos no los vean.
-Necesitamos frío. Dijo el Zorro, sin hacer caso al Kaikén . Eso nos afirma el pelo, ya que cuando hace calor, empezamos a pelechar.
-Nos moriríamos de frío!Acotó un Pecho Colorado, trepando a una rama de moye para estar mejor ubicado.
-Haciendo una buena cueva en una barranca, no hay frío que valga! Manifestó doña Lechuza, girando la cabeza para ver si alguien la apoyaba.
-¡Eso es! Nosotros los cazadores preferimos el frío y la nieve. En la nieve se puede rastrear mejor y como las noches de invierno son tan largas, podríamos dormir mejor sin que nos moleste la luz del día. Opinó el Puma, de acuerdo a su lógica.
-Si todo el año fuera invierno, muchos nos iríamos para siempre a otros climas más cálidos. Mejor sería que todo el año fuera verano, para no tener que viajar tanto. Acotó el Flamenco que estaba parado en una pata.
-y si fuera mitad y mitad, así nosotros viviríamos más felices con el calor y dormiríamos con el frío. Propuso un Piche, con los ojos entrecerrados.
-Yo propongo, -argumentó la Codorniz-, tres lunas de frío, tres de calor y las otras seis mezcladas.
-¿Cómo mezcladas? Preguntó doña Laucha asomando su naricita entre las raíces de una mata negra achaparrada.
-Claro, después del calor ir mermando de a poco para irse acostumbrando, lo mismo después del frío. Respondió la Codorniz.
Dijo el Piche: -Me parece mucho lío, de esa manera uno no sabría donde comienza uno y donde termina el otro.
Sentenció la Mara: -Veo que el problema consiste en la duración del invierno y habiendo escuchado las propuestas me parece correcto que dure solamente «kaash keégenkon» (Tres lunas), de esa manera estaríamos todos conformes porque...
-¡No, no! ¡Qué sea todo invierno y listo! Interrumpió el Avestruz.
-¡Eso es una barbaridad! -Respondió la Mara resoplando. -¿Cómo se le ocurre que las doce lunas sean de frío? ¡Nos moriríamos escarchados!
-¡Y de hambre! Y si tenemos hambre y frío, no podríamos cantar como nos gusta. Sentenció la Calandria.
El Avestruz impertérrito agregó: -El que quiera calor que se vaya al norte y cuando se canse de disfrutar del sol, que vuelva al sur, donde hallará siempre frío.
-Me parece que la Codorniz tiene razón. Insistió la Mara. -Sería mejor para todos tener un tipo de clima para que puedan florecer las plantas, madurar los frutos, crecer los pichones y durante las tres lunas de frío, descansar en los refugios y jugar sobre la escarcha.
-¡No, no, me opongo! «Jauke ka vrr keéngenkon sheiaik» (Doce lunas de invierno) ¡Qué en el sur sea siempre invierno y en el norte siempre verano!
Entonces uno elige lo que más le guste. Acotó el Avestruz.
-Insisto en tres lunas de invierno, de manera que haya clima para todos y no tengamos que irnos para siempre del sur. Manifestó molesta la Mara.
-No sea porfiada doña Mara... ¡Doce lunas!
-¡No! ¡Tres he dicho! ¡Es lo más justo!
La discusión subía de tono, mientras los demás participantes iban tomando partido por uno o por otro según las argumentaciones de los disidentes.
El Avestruz se iba quedando sin argumento evidentemente y pretendía imponer su porfiada idea gritando su propuesta. -¡Doce lunas! ¡Doce! ¡Doce!
-¡Kaash! (¡Tres!) Decía una vez más la Mara, golpeando el suelo con su mano. -¡No puede ser de otra manera! La mayoría está de acuerdo con mi propuesta.
-¡Jauke ka vrr»» Seguía gritando el Avestruz, cada vez más afónico.
-¡KAASH! Gritó la Mara, dando fin a la discusión con la rúbrica de un manotazo al suelo y no dispuesta a continuar una reyerta sin sentido, dio media vuelta y pretendió entrar a su cueva, pero el Avestruz empecinado en seguir la discusión, la persiguió alcanzando a pisarle su hermosa colita, con tanta mala suerte, que se la arrancó.
Elal, que había escuchado en silencio todas las propuestas, reconoció la razón de la Mara y sentenció:
-Habrá cuatro estaciones de tres lunas cada una, «Shorken» (Verano), «Kápenken» (Otoño), «Sheiaik» (Invierno) y «Ariskáiken» (Primavera).
y así fue, que aunque la Mara desde entonces quedó sin cola y el Avestruz no se curará jamás de su afonía.
por ultimo dejare un video de la leyenda para cmprenderla mejor .
jueves, 19 de diciembre de 2013
navidad
espero que os guste el trailer posiblemente pondre la peli el 23 por cada semana pondre un trailer y al dia siguiente pondre la peli si algun dia no puedo ponerlo lo intentare poner en esa mismo semana pero si no pudiese por alguna razon en la peli de antes me poneis la que querais ver y la que mas salga es la que gana de acuerdo con todos si tenis alguna cosa o cosas que decirme me lo decis en los comentarios
tambien aprovecho esta entrada para deciros que la proxima entrada va a ser del ivierno y que espero que os guste
un saludo
sábado, 14 de diciembre de 2013
MACACO SEGUIREMOS
un dia en la clase nos enseñaron este video de macaco ami me encanto y ahora en esta entrada os lo quiero poner si os gusta decirmlo en los comentarios a mipor lo menos me encanta a qui os lo dejo
espero que os guste como me gusto a mi es de niños con cancer pero el mensaje de este video es que macaco los ayuda y los niños intenta seguir alante
espero que os guste como me gusto a mi es de niños con cancer pero el mensaje de este video es que macaco los ayuda y los niños intenta seguir alante
miércoles, 4 de diciembre de 2013
martes, 3 de diciembre de 2013
cuento cortito de navidad para despues seguirlo
Hubo una vez en un
lugar una época de muchísima sequía y hambre para los animales. Un
conejito muy pobre caminaba triste por el campo cuando se le apareció un
mago que le entregó un saco con varias ramitas."Son mágicas, y serán aún más mágicas si sabes usarlas" El conejito se moría de hambre, pero decidió no morder las ramitas pensando en darles buen uso.
Al volver a casa, encontró una ovejita muy viejita y pobre que casi no podía caminar."Dame algo, por favor", le dijo. El conejito no tenía nada salvo las ramitas, pero como eran mágicas se resistía a dárselas. Sin embargó, recordó como sus padres le enseñaron desde pequeño a compartirlo todo, así que sacó una ramita del saco y se la dió a la oveja. Al instante, la rama brilló con mil colores, mostrando su magia. El conejito siguió contrariado y contento a la vez, pensando que había dejado escapar una ramita mágica, pero que la ovejita la necesitaba más que él. Lo mismo le ocurrió con un pato ciego y un gallo cojo, de forma que al llegar a su casa sólo le quedaba una de las ramitas.
Al llegar a casa, contó la historia y su encuentro con el mago a sus papás, que se mostraron muy orgullosos por su comportamiento. Y cuando iba a sacar la ramita, llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, y también se la dió a él.
En ese momento apareció el mago con gran estruendo, y preguntó al conejito ¿Dónde están las ramitas mágicas que te entregué? ¿qué es lo que has hecho con ellas? El conejito se asustó y comenzó a excusarse, pero el mago le cortó diciendo ¿No te dije que si las usabas bien serían más mágicas?. ¡Pues sal fuera y mira lo que has hecho!
Y el conejito salió temblando de su casa para descubrir que a partir de sus ramitas, ¡¡todos los campos de alrededor se habían convertido en una maravillosa granja llena de agua y comida para todos los animales!!
Y el conejito se sintió muy contento por haber obrado bien, y porque la magia de su generosidad hubiera devuelto la alegría a todos. TODOS DIREIS QUE ESTE CUENTO NO ES DE NAVIDAD PERO EN ESTA EPOCA AY NIÑOS COMO ESTOS QUE NO TIENE COMIDA NI BEBIDA ESTE MAGO FUE MUY GENEROSO CON ELLOS Y SOBRE TODO EL NIÑO SI QUE FUE GENEROSO QUE SUPUESTAMENTE HABIA DESPERDICIADO LAS RAMITAS PERO EN REALIDAD NO LAS HABIA DESPERDICIADO ESPERO QUE OS GUSTE Y ME LOS SIGAIS
Al volver a casa, encontró una ovejita muy viejita y pobre que casi no podía caminar."Dame algo, por favor", le dijo. El conejito no tenía nada salvo las ramitas, pero como eran mágicas se resistía a dárselas. Sin embargó, recordó como sus padres le enseñaron desde pequeño a compartirlo todo, así que sacó una ramita del saco y se la dió a la oveja. Al instante, la rama brilló con mil colores, mostrando su magia. El conejito siguió contrariado y contento a la vez, pensando que había dejado escapar una ramita mágica, pero que la ovejita la necesitaba más que él. Lo mismo le ocurrió con un pato ciego y un gallo cojo, de forma que al llegar a su casa sólo le quedaba una de las ramitas.
Al llegar a casa, contó la historia y su encuentro con el mago a sus papás, que se mostraron muy orgullosos por su comportamiento. Y cuando iba a sacar la ramita, llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, y también se la dió a él.
En ese momento apareció el mago con gran estruendo, y preguntó al conejito ¿Dónde están las ramitas mágicas que te entregué? ¿qué es lo que has hecho con ellas? El conejito se asustó y comenzó a excusarse, pero el mago le cortó diciendo ¿No te dije que si las usabas bien serían más mágicas?. ¡Pues sal fuera y mira lo que has hecho!
Y el conejito salió temblando de su casa para descubrir que a partir de sus ramitas, ¡¡todos los campos de alrededor se habían convertido en una maravillosa granja llena de agua y comida para todos los animales!!
Y el conejito se sintió muy contento por haber obrado bien, y porque la magia de su generosidad hubiera devuelto la alegría a todos. TODOS DIREIS QUE ESTE CUENTO NO ES DE NAVIDAD PERO EN ESTA EPOCA AY NIÑOS COMO ESTOS QUE NO TIENE COMIDA NI BEBIDA ESTE MAGO FUE MUY GENEROSO CON ELLOS Y SOBRE TODO EL NIÑO SI QUE FUE GENEROSO QUE SUPUESTAMENTE HABIA DESPERDICIADO LAS RAMITAS PERO EN REALIDAD NO LAS HABIA DESPERDICIADO ESPERO QUE OS GUSTE Y ME LOS SIGAIS
sábado, 30 de noviembre de 2013
cuento de navidad
La noche tenía un Cielo brillante. Las estrellas
habían salido en alegres grupos para iluminarlo y advertir y precisar ante los habitantes
de la tierra que era la víspera de la Navidad, por lo que nadie podía tener amarguras,
ni peleas, ni guerras. Se acercaba el Nacimiento de Jesús, la mejor noticia que el Mundo
iba a recibir por los siglos de los siglos.
Era, en cierta forma, el mensaje de paz que la Madre Naturaleza lanzaba,
en una estación invernal, a un mundo convulsionado por las guerras, por los espíritus
belicosos, por los hombres que habían olvidado que muy jóvenes, desde su nacimiento,
habían creado un núcleo denominado Familia, que con el paso de los años se estaba
desintegrando, con lo cual los grandes valores morales y éticos, dolorosamente, se
escabullían.
También ese Cielo tan preciosamente iluminado quería despertar la
conciencia de tántos y tántos jóvenes -hombres y mujeres- sumidos en la más tremenda
oscuridad porque una vez, pese a las numerosas advertencias, ingresaron en el mundo de las
drogas. Y a muchísimos les costaba salir luego de ellas. Y, generalmente, pasaban a
convertirse en delincuentes porque su adicción les obligaba a matar o a robar.
El Cielo quería con esa luminosidad indicar el camino para quienes son causantes de las grandes epidemias que, como el Sida, van extendiéndose por el mundo, y señalarles que, con mínimas precauciones, podían evitar su propagación y no seguir siendo la causa de miles y miles de muertes.
El Cielo quería con esa luminosidad indicar el camino para quienes son causantes de las grandes epidemias que, como el Sida, van extendiéndose por el mundo, y señalarles que, con mínimas precauciones, podían evitar su propagación y no seguir siendo la causa de miles y miles de muertes.
Quería también el Cielo, rodeado de estrellas que se mantenían firmes y
no eran fugaces, dar una luz de esperanza para millones de personas víctimas del racismo
y la xenofobia, por el color de su piel, por su procedencia, por su condición ecónomica
débil, para que tuvieran un hálito de paz y pensaran que un día no muy lejano serían
bien recibidos y desaparecerían todas las persecuciones, los malos y despectivos tratos,
las mofas y podrían trabajar y establecerse en países que no eran los suyos para ayudar
a crear riquezas y poder subsistir decorosamente.
La víspera del Nacimiento del Niño Dios, un Cielo tan resplandeciente, pretendía indicar que todas las religiones eran igualmente respetables y que en nombre de ninguna de ellas se podía incitar al crimen, al terrorismo, a la violencia porque, precisamente Dios, creó al mundo para que la gente se entendiese mediante la palabra.
La víspera del Nacimiento del Niño Dios, un Cielo tan resplandeciente, pretendía indicar que todas las religiones eran igualmente respetables y que en nombre de ninguna de ellas se podía incitar al crimen, al terrorismo, a la violencia porque, precisamente Dios, creó al mundo para que la gente se entendiese mediante la palabra.
Desde miles de kilómetros de distancia, el Cielo ofrecía a la vista un
hermoso panorama, como queriendo decir que iban a desaparecer las desigualdades sociales;
que los hombres y mujeres de buena voluntad contarían con los recursos indispensables
para su supervivencia y que la pobreza y la miseria pasarían a ser elementos de un lejano
pasado. Así se conseguiría que la felicidad fuera la norma general , que ya nadie
pasaría hambre, que todos contarían con una vivienda digna, con eficientes sistemas de
salud y de educación, sin prejuicios sociales ni discriminaciones.
En fin, ese conglomerado de estrellas no se había asomado al Cielo para
darle un simple colorido. No. En cada uno de sus reflejos luminosos traía un mensaje
específico para que se acabaran las guerras; para que la familia volviera a ser ese gran
núcleo compacto donde predominase el diálogo, como símbolo de unidad; para que
desapareciesen las pandemias, causantes de tántas muertes; para que no hubiese nunca más
las drogas malignas y se eliminaran para siempre las redes de narcotraficantes; para que
el blanco, el negro, el amarillo y todas las razas convivieran pacíficamente ayudándose
unas a otras; para que todas las religiones se uniesen en un sólo objetivo de ser
auténticas guías espirituales y, en su nombre, no volviesen a aparecer vientos bélicos;
para que en todo el mundo las divergencias, las diferencias entre los seres humanos
encontraran la solución mediante el diálogo.
Todo esto lo soñé con una extrema felicidad, con el orgullo de pertenecer a una raza humana que había encontrado, sin vacilaciones, por fin, el camino amplio de la confraternización; el Cielo parecía decirme: "goza bien de esta noche, que a lo mejor nunca se repetirá. Pero cuando despiertes trata de convertirte en una adalid de las buenas y nobles causas. Debes formar causa común con tu familia, con tus amigos, para que todos, como una sóla persona, procuren hacer el bien".
Todo esto lo soñé con una extrema felicidad, con el orgullo de pertenecer a una raza humana que había encontrado, sin vacilaciones, por fin, el camino amplio de la confraternización; el Cielo parecía decirme: "goza bien de esta noche, que a lo mejor nunca se repetirá. Pero cuando despiertes trata de convertirte en una adalid de las buenas y nobles causas. Debes formar causa común con tu familia, con tus amigos, para que todos, como una sóla persona, procuren hacer el bien".
Pero, desafortunadamente todo era un sueño. Tuve que despertar y
encontrarme con la realidad, con esa cruda realidad, que muchas veces, con gesto dolorido,
remueve las entrañas ante tántos hechos dolorosos, tristes, injustos y amargos que se
viven a diario Durante la noche la lluvia y la nieve se habían entremezclado y el Cielo
había estado permanentemente a oscuras. Mi mente había ideado un mundo digno. Un mundo
construido para el ser humano. Un mundo, sin embargo, destruido por el propio ser humano,
debido a su egoísmo, a no saber alejar de su corazón las malas obras y la cizaña y por
tener abierta su mente y su pensamiento para el mal cerrándole todas sus puertas al bien.
EN ESTE CUENTO AL FINAL NO AY QUE SEGUIRLO VOY A ACER OTRO CUENTO Y LO VOY A DEJAR A MEDIAS PARA QUE LUEGO LO SIGAIS EN VEZ DE ESTE QUE ES MAS LARGO
aqui os dejo u video de naidad todos direis que es muy de niños pero lo que yo quiero trasnmitir
a todo el mundo el mensaje de ese video solo lo e visto de esa manera a si que no puedo poner otro
aqui os dejo u video de naidad todos direis que es muy de niños pero lo que yo quiero trasnmitir
a todo el mundo el mensaje de ese video solo lo e visto de esa manera a si que no puedo poner otro
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¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos? Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.
Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regales del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos. Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos. Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca de durazno.
Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí.
- Ah, lo sabía – dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con furia.
- Ni quería esos regalos tan tontos – exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad.
Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer voluminosa y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueos de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.
Read more at http://www.yodibujo.es/c_5744/lecturas-infantiles/cuentos-para-ninos/cuentos-de-navidad/una-manana-de-navidad#Uk0BkKjbf58kWFXZ.99
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¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos? Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.
Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regales del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos. Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos. Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca de durazno.
Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí.
- Ah, lo sabía – dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con furia.
- Ni quería esos regalos tan tontos – exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad.
Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer voluminosa y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueos de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.
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¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos? Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.
Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regales del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos. Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos. Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca de durazno.
Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí.
- Ah, lo sabía – dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con furia.
- Ni quería esos regalos tan tontos – exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad.
Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer voluminosa y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueos de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.
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